Escribir en la cultura de la imagen

 Escribir en la cultura de la imagen

Jaime Nubiola (jnubiola@unav.es)

Me llega la amable invitación de Charito Díaz para escribir en Meraki sobre el valor de la escritura en la actual cultura de la imagen. Se trata, sin duda, de un tema fascinante, porque cada vez las fotos y los vídeos llaman más la atención y atraen más público y, en cambio, se reduce el tamaño de los textos tanto en los periódicos como en internet. Parece una evolución irreversible y, sin embargo, todos advertimos que en este proceso hay algo importante que inevitablemente se pierde.

Tenía este tema en la cabeza cuando el pasado lunes fui invitado a tomar parte en el Club de Filosofía que la profesora Carmen Camey dirige en la Universidad del Istmo en Guatemala. Asistían más de veinte estudiantes que leían en voz alta los textos que habían preparado como reacción a uno mío sobre “La vida intelectual: la escritura como articulación de pensamiento y vida” que habían podido leer con anterioridad. De entre esos textos, me cautivó el que escribió y leyó en voz alta la alumna Pilar Gómez Hirst destacando el valor de las cartas. Me parece que merece la pena reproducirlo entero aquí.

 

Te lo cuento en una carta

Pilar Gómez (gomez161178@unis.edu.gt)

Con una de mis mejores amigas nos escribimos cartas. Nos vemos todos los días, platicamos por horas, hablamos por whatsapp y por teléfono, pero además se ha vuelto una tradición entre nosotras el escribirnos cartas. A veces cuando nos pasa algo interesante, no nos lo contamos inmediatamente, sino que decimos “¡Te lo cuento en una carta!”. Otras veces, nos juntamos a leer las cartas para ir hablando en persona de lo que nos hemos escrito.

También nos ha pasado que pensamos que ya hemos hablado de algo, pero luego nos damos cuenta de que lo habíamos escrito en una carta, pero la otra todavía no la había leído. Ha sido una experiencia muy enriquecedora y divertida, en la que hemos ensanchado y fortalecido nuestra amistad y hemos descubierto una forma divertida de practicar la escritura.

La idea de hacerlo surgió porque ella encontró en su casa un cartapacio con las cartas que sus papás se escribían cuando eran novios y vivían en países diferentes. Me contó y leímos algunas de las cartas y nos quedamos deseando que esa bonita costumbre no se hubiera perdido. Sabemos que en la actualidad hay medios más eficaces para comunicarse con quienes viven lejos; sin embargo, estamos convencidas —porque lo hemos comprobado— de que las cartas tienen algo especial que no se logra con Facebook, whatsapp, correo electrónico, Facetime o Skype. En libros y películas, el intercambio de cartas entre personas que se quieren aparece como algo “romántico”: la alegría por tener en las manos la carta que ha mandado el amado, dormir con la carta bajo la almohada, poder leerla todas las veces que una quiera o incluso sentir el olor de la otra persona en el papel.

Nosotras no olemos las cartas ni dormimos con ellas debajo de la almohada, sino que comprobamos que lo especial de una carta va más allá de estos aspectos. Se trata de la forma en la que uno se comunica por escrito teniendo en mente a la persona a quien se dirige. Nos dimos cuenta de que en las cartas nos contamos cosas más personales, tal vez algo que no nos habíamos atrevido a decir en persona, o una reflexión más profunda sobre sucesos que vivimos o cosas de las que hablamos. Descubrimos que escribir nos ayuda a pensar más sobre las cosas importantes y a ordenar nuestras ideas de forma que la otra comprenda lo que queremos decir.

Esto es un ejemplo de cómo el ejercicio de la escritura mueve a la persona a pensar, le permite abrir su interior como no lo hace por otros medios y explorar y conocerse a sí misma, al igual que puede conocer a la otra persona por lo que ha escrito. La experiencia de escribir una carta muestra el poder de la escritura, su beneficio para la persona y la importancia de practicarla constantemente. En este Club se nos ha animado a escribir, y tal vez para algunos, como para mí, esto ha sido un reto. Se me ocurre decirles que, si quieren practicar más su escritura, pero no saben cómo, se animen a hacer la prueba de escribir una carta a un amigo.

El texto de Pilar me pareció maravilloso. Trajo de inmediato a mi memoria lo que hace muchos años me escribía muy bellamente una doctoranda, hoy afamada autora: “La capacidad de expresar la propia interioridad es algo maravilloso y tal vez por eso disfrute tanto escribiendo cartas. Muchas veces he sentido que agarraba un trozo de mi alma y lo ponía en un papel. Y eso me ha dado mucha satisfacción, no solo porque sentía que los lazos con la otra persona se estrechaban, que crecía nuestro afecto, que con eso podía ayudarle, consolarle o simplemente acompañarle un rato, sino también porque se experimenta un cierto placer al ser capaz de comunicar, de poner en forma de palabras lo que llevamos dentro”.

Hoy en día cuando las imágenes parecen querer secuestrar nuestra atención es el momento de recuperar la escritura de cartas –ahora en formato digital— como cauce para comprender mejor nuestra propia intimidad, expresar nuestro afecto a quien queremos y poder comprobar así que efectivamente no estamos solos, que nuestro corazón escritor late al unísono con el de nuestros lectores.

 

Ciudad de Guatemala, 4 de marzo 2017.

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