Finalidad y esencia (Parte 1/3)

FINALIDAD Y ESENCIA DEL TRABAJO EN EQUIPO

  • El hombre ha sido creado con una vocación o sentido de ayuda a los demás. Su máxima realización se experimenta normalmente cuando puede ayudar a otro y esa ayuda se comprueba que sirve.
  • No obstante, nuestra primer inclinación o la que nos surge más fácil, es la de pensar primero en nosotros, en nuestros intereses, gustos y preferencias. El salir de uno mismo para ayudar a otro no suele ser nuestra primera preferencia ni nuestra primera inclinación, a no ser que sea una situación límite. Esto es de experiencia común.
  • Además, nuestra cultura de tinte muy afectiva suele favorecer esta especie de individualismo a la hora de pensar y actuar. Nuestros gustos y preferencias suelen ser los motores inmediatos de nuestros pensamientos y acciones.
  • El trabajo en equipo entendemos que tiene un doble fundamento metafísico: a) responde a la íntima naturaleza y sentido de la vida humana de ayudarse o apoyarse mutuamente para el desarrollo y transformación de la realidad, empezando por uno mismo y, b) la profunda diferencia que hay entre la realidad y las posibilidades del hombre para conocerla, comprenderla y transformarla que necesita de la ayuda del otro/Otro.
  • Si no nos ayudamos entre nosotros, y nos ayudamos bien, es muy difícil, por no decir imposible, que podamos avanzar consistentemente en nuestro desarrollo y en el desarrollo de la naturaleza. El hombre solitario o auto dependiente, que estima que necesita poco o nada a los demás, es un producto de la imaginación que no se corresponde con la realidad y que tarde o temprano, como todo desajuste, genera repercusiones negativas para sí mismo, para los demás y para la naturaleza.
  • Sin embargo no es fácil ayudarnos entre nosotros, entre otras cosas, principalmente por nuestra permanente tendencia a pensar en nosotros mismos por sobre los demás.
  • Para ayudar verdaderamente a los demás debemos primero tener una actitud de don, es decir querer de verdad hacer el bien al otro y luchar, desde esta perspectiva, para que esté antes que nuestras preferencias, gustos y comodidades. Claro que para ello es muy importante, por no decir, imprescindible que uno pueda identificar el verdadero y profundo bien para el otro. Por ello un requisito de la actitud de don es querer y buscar al otro para que me ayude a desarrollar un Criterio con el que pueda identificar el bien de los demás.
  • Desde esta perspectiva, entendemos que el fin principal del trabajo en equipo es el que un conjunto de personas puedan ayudarse o colaborar entre ellas para que estén mejor dispuestas para alcanzar los objetivos o tareas que se propongan, sobre todo ayudándose a identificar y buscar un verdadero y profundo bien con ello.
  • La esencia del trabajo en equipo es la colaboración o apoyo entre sus integrantes, la unión de esfuerzos, de voluntades para estar mejor dispuestos. Ya vamos vislumbrando que toda acción que apunte a desarrollar y fortificar la unión, el apoyo entre los integrantes, será algo que incidirá principalmente en el trabajo en equipo. Si bien la actividad es la que le da la razón de unir esfuerzos, veremos cómo las personas son más importantes que la actividad, y el trabajo en equipo desde la perspectiva de la virtud, deberá estar centrado principalmente en la persona por sobre la actividad.

Una aparente paradoja, pero que si se la analiza con mayor profundidad no presenta una contradicción sino una aclaración que nos puede ayudar y mucho. La persona, dijimos, tiene una vocación hacia el don. El sentido de su vida se experimenta en ayudar a los demás en algún bien que se comprueba como tal. Por ello tiene prioridad su relación con las demás personas, ya que en esa relación se encuentra el más profundo bien que se puede dar entre ellas que es el amor, que con profundidad consiste en ir olvidándose de uno mismo en función de considerar al otro como más importante. En el interés que ponga cada integrante por conocer, comprender y ponerse al servicio del otro, radica, en última instancia el sentido más profundo de cualquier relación entre las personas o entre grupos de personas. Todas las actividades que realicen o hacia las cuáles tiendan deben tener como fundamento y finalidad este amor, que en definitiva es lo que mejor dispone para la relación con Dios, último fin de toda actividad.

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