Comenzando un noviazgo en Dios

¡Hola queridos amigos! Cuando le propuse a una chica  si quería ser mi novia, y ella me dio la oportunidad, le dije que quería que fuese un noviazgo de a tres… ella, haciéndose la que no entendía, me preguntó: “¿Cómo de a tres? A lo cuál respondí: Vos, Cristo y yo”.  Y este fue el comienzo de nuestra historia de amor.

Queremos compartir con ustedes dos claves que fueron y son de mucha utilidad en nuestra relación:

  1. Rectitud de intención:

Muchas relaciones de noviazgo comienzan por motivos equivocados o desordenados en cuanto a las verdaderas intenciones que se tienen. Sin embargo en el corazón de todo hombre, hay un deseo de plenitud, que es la guía  en los pasos que se dan para buscar la felicidad en la vida.  A esto le llamamos “vocación”,  la cual lleva a las personas a formar una familia, ejercer el sacerdocio, la vida consagrada, etc.

Con el tiempo, desde adolescentes, Dios nos fue revelando la vocación a la cual nos llamaba: formar una familia. Para descubrirlo, cada uno tuvo un camino previo, en el cual hubieron dudas, miedos, indecisiones, prejuicios, mandatos sociales y relaciones que no siguieron; pero todo ello nos hizo aprender a valorar el verdadero sentido del noviazgo, saber esperar y conocer a la persona que Dios nos tenía preparada.

Habiendo transitado todo esto, nos dimos la oportunidad, desde el inicio, de comenzar un noviazgo con la recta intención de conocernos mejor para formar una familia, si eso era lo que Dios quería. El comunicarnos lo que realmente pensamos y sentimos, ha sido y es fundamental para dar los pasos que se fueron sucediendo.

Querido amigo, no tengas miedo de buscar y hacer lo que tu corazón te indica como el camino correcto, aunque el mundo te diga que no vale la pena y te ofrezca lo contrario. Hay muchos chicos y chicas que están esperando conocer un corazón puro y sencillo como el tuyo.

  1. Apego a la Voluntad de Dios:

Dios se vale de muchas herramientas para hacernos conocer su voluntad en los hechos sencillos de la vida cotidiana y a través de su Iglesia, permitiéndonos que elijamos libremente nuestro camino. A nosotros se nos fue revelando por medio del consejo de sacerdotes, buenos amigos, familiares y también el participar en grupos de Acción Católica y, una vez de novios, del Movimiento Familiar Cristiano. Algo muy importante para discernir la Voluntad de Dios, es predisponernos a buscarla y seguir las inquietudes que surjan en nuestro corazón. Esto implicará, muchas veces, tomar las herramientas que la Iglesia nos ofrece a través de sus distintos movimientos, y animarse a sumarse a grupos que nos acompañen en el camino; recuerda que Jesús formó comunidad con los apóstoles y no hizo su camino en solitario. La mejor opción que podemos tomar es buscar, aceptar, adherir y mantener nuestra voluntad con la de Dios, nuestro creador, quién siempre nos conduce por buen camino.

Anímate y no te desalientes en seguir la voluntad del Padre, recuerda que Jesús fue visto como un ridículo en su época, por vivir una vida de amor, servicio y contra corriente. Esperamos que nuestro aporte les sea de utilidad.

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